Me lo mandó Saga en el 2005... ta bueno para leer...
Hace unos 40 años, Los Beatles fueron el Big Bang.
Con cuatro flequillos y una frescura inigualable hicieron explotar el mundo. Y en ese tiempo en que la TV era en blanco y negro, aquí, allá y en todas partes, ellos inventaron eso de vivir en colores.
Los remezones de ese terremoto que tuvo lugar a mitad de los años 60 se sintieron en todo el planeta. Pero, para un puñado de jóvenes de la Argentina, el temblor llegó con una lluvia que incluía a Bob Dylan, quien ya asomaba como el poeta -profeta- de la rebeldía, a Astor Piazzolla, revolucionario del tango, y a Tom Jobim, padre musical de esa criatura llamada bossa nova que había nacido un par de veranos atrás en Río de Janeiro.
¿Debe extrañarnos que aquí hayamos mezclado ingredientes impensados? De ninguna forma.
Los argentinos fuimos y somos un cambalache.
Los mexicanos, el otro pueblo de Latinoamérica que desarrolló un rock interesante, vienen de los aztecas.
Nosotros, siempre se dijo, venimos de los barcos. De ahí eso de que, así como podemos ser nada, también podemos ser muchas cosas a la vez.
Así salió el rock nacional.(Vaya gesto argento: cualquier pueblo del mundo puede tener algo nacional, está clarísimo, pero nosotros decimos que el nuestro es el rock nacional; nunca nos preguntamos si los venezolanos, los peruanos o los mexicanos mismos, llaman rock nacional al suyo: acá le pusimos así al nuestro.
Y que todos sepan que el rock de la Argentina se llama rock nacional.
¡Qué argentinos...!)
El rock nacional está cumpliendo 40 años.Llega a Tacuarentown.
(Invención de Andres calamaro : la ciudad de los 40, de los tacuaren dirían los tangueros).
Y ya acredita una historia tan intensa que certifica, con esa característica, su argentinidad.Porque aquí pasa de todo y muy rápido.
En un año vuelve el viejo líder, recupera el poder, gana las elecciones y llega a la presidencia, y se muere.
En apenas unos meses recuperamos un pedazo de territorio históricamente perdido, vamos a una guerra sin quererlo y la perdemos, y perdiendo ganamos el mapa para salir de la dictadura y recuperar la democracia.
En siete días tenemos cinco presidentes después de que uno, que prometía no ser aburrido, nos hizo el chiste de fugarse en un helicóptero.
El rock argentino nació en 1965.Por entonces, un jovencito de patillas y pelvis bamboleante que se hacía llamar Sandro, grababa su primer long play con su grupo Los de Fuego. El documento decía que su nombre era Roberto Sánchez, pero él se sentía Elvis del Sur.
Y en el verano de Villa Gesell, un muchacho moldeaba sus primeras canciones en el Juan Sebastián Bar, sin advertir que en ellas convivían por primera vez el rock desafiante de Lennon y McCartney, las ideas filosas de Dylan, la nostalgia del bandoneón de Piazzolla y el erotismo de la garota de Ipanema. De apellido francés, Birabent, el sujeto en cuestión había aceptado que sus amigos afrancesaran su nombre de pila, Mauricio, y lo bautizaran Maurice (léase Morís, pero dígase como siempre después: Móris).
Así empezó la historia.
Siguió en La Cueva de Pueyrredón donde Moris se encontró con Miguel Abuelo, Litto Nebbia y Tanguito.
Luego, con Los Gatos, Manal y Almendra.
Entrando a los 70 esos tres grupos fundacionales tuvieron descendencia y surgieron muchos otros: por herencia de sangre, Pescado Rabioso, Aquelarre, Color Humano, La Pesada del Rock'n'Roll y Pappo's Blues, mientras se les sumaban Arco Iris, Alma y Vida y Sui Generis, dúo que lideraba el delgado pianista Carlos Alberto García Moreno, Charly García. Y en esa línea acústica se anotaba un rubio santafesino recién llegado a Buenos Aires, León Gieco.
En la segunda mitad de los 70, el rock fue de resistencia.
Con la Junta Militar de Videla en el poder, muchos jóvenes eran secuestrados, torturados y asesinados por pensar. Y entretanto, las canciones de rock conspiraban con códigos que sólo los informados entendían.
En esas horas Seru Giran, el grupo de García, David Lebon, Pedro Aznar y Oscar Moro, demostró que se podíamos alcanzar la felicidad sin despegar los pies de la tierra manchada de sangre.
Cuando llegó a la mayoría de edad, en 1983, el rock llevaba 16 de sus 18 años vividos bajo dictadura militar. Ese dato es central para entender por qué fue lo que fue y es lo que es.
Así como la infancia y la adolescencia son determinantes para trazar el perfil de una persona por el resto de su vida, ese tiempo de crecimiento con un enemigo visible enfrente y bajo censura le sirvió al rock nacional para hacerse grande a las piñas. O sea, para madurar de golpe.
Después, tuvo un tiempo en que pudo tirar la chancleta.Se maquilló, se pintó los ojos, se peinó durante horas hasta quedar con un look bien moderno, y empolvó su nariz para que la noche nunca terminara.
Bajo el sol de esos días de primavera, tuvo su primer gran éxito internacional: con Soda Stereo al frente, y también con Virus, Miguel Mateos, GIT y Los Enanitos Verdes, los argentinos hicimos bailar a casi toda Latinoamérica.
Ya por entonces, teníamos nuestros héroes del rock con estatura de próceres: Luis Alberto Spinetta, Litto Nebbia, Charly García.Bajo el influjo de ellos tres, saltaba a la escena el rosarino Fito Páez.
Y exiliado de la heroína europea, llegaba al Abasto el italiano Luca Prodan.
En el final de los 80 asumió la presidencia Carlos Menem, prometiendo una revolución productiva y diciendo que, de un día para otro, nuestro país llegaría a ser parte del Primer Mundo.Los seguidores del rock disfrutamos de esa política de importación porque a su amparo vinieron, en poco tiempo, tantas superestrellas internacionales como nunca habíamos imaginado: los Rolling Stones, U2, Paul McCartney, Madonna, Michael Jackson, Sting, Rod Stewart, Tina Turner, Eric Clapton y muchos, muchísimos más.
Pero no todo el año puede ser carnaval. Esa seguidilla de shows fue apenas una página, una de las pocas recordables, en el libro del gran desastre. La destrucción de la industria nacional produjo desocupación, las privatizaciones trajeron hambre y miseria en los sectores más golpeados, y tanta corrupción desmesurada y obscena por poco deja hasta sin pizarrones a las escuelas.
El rock, que seguía estando vivo y despierto, reaccionó y otra vez dijo que no. Se hizo escuchar desde los barrios y algunas veces sin mucha sutileza y en todos los casos, con notable sinceridad.
Así ganaron protagonismo bandas como Los Piojos, La Renga, Attaque 77, Los Caballeros de la Quema y la Bersuit. Todas, con una por delante y un escalón más arriba: Los Redonditos de Ricota.
El rock nacional cumple 40. Lo suficientemente grandecito como para que alguien se siga animando a preguntar si es quién es.El rock nacional es nacional porque está hecho acá, por gente de acá, inspirado en la historia, los paisajes, la gente, los olores y los humores locales.
A esta altura, nadie puede (ni debería) dudarlo.
Argentino como el tango, el mate, el fútbol argentino, la chispa argentina y el dulce de leche.
Por qué la música de Charly García es tan de acá como la de Carlos Gardel.
5 comentarios:
q pasa jose...bueno...espero q todo bien!...la verdad...q osea...no te ofenda no...pero...lo q vos escribis no es mi gusto...vos sabes q yo soy un ignorante en ese sentido...por eso es q no me atrae lo q vos posteas...q algo de cultura...creo!:S...jejeje...bue...pero parece q a la gente le gusta!...asi q segui escribiendo y hacelo bien largo si?...se tamo viendo...jose...q andes bien...cuidate...
PaBlItOoO...
La Banda Del Overol...
ok pablito... la cultura no hace mal che!... pero bueno...creo q mas q cultura hay algo de realidad en esto... suerte... un abrazo!
No hay demasiadas cosas que me molesten, pero una de ellas tiene que ver con la palabra cultura. Un obrero dandole masa al tetra a las 2 de la tarde debajo del puente es cultura, yo escribiendo en el blog, es cultura. Cultura no es un viejo con anteojos leyendo arameo, no se confundan. Toda actividad humana es cultura, nosotros somos la cultura y es deber nuestro saberlo para poder utilizarla como mejor podamos. La cultura es realidad y la realidad no es necesariamente concreta y cercana, a veces es abstracta y lejana, maravillosa, misteriosa, es parte importante de la sal de la vida observar lo cercano y anhelar el cielo. Gente despierte, pablito no es un tema de intereses, es un tema de comprender como todo se relaciona. Una discusion sobre existencialismo, la revuelta obrera, la pobreza y yo teniendo que levantarme temprano para ir a la escuela, todo es parte de una realidad y tenes que entender que esta relacionada. Uno no puede menospreciar una parte porque si anulamos variables intencionalmente estamos, casi a proposito perdiendo. Si alguien no le encuentra sentido a partes del texto no se preocupe, creo que si lo releo tampoco yo lo entiendo. La cuestion que queria remarcar es que toda actividad humana es cultura, como te vistas, muevas a donde vayas y todo eso tambien es realidad, no es puede decir que mas que cultura es realidad. Lo del rock nacional(que me encanta) tomanalo con pinzas porque si bien es una forma de lucha autoctona, tambien sirvio para la invasion cultural en otros momentos. Nada mas, en realidad estoy medio al pedo y con ganas de discutir por eso escribo estooooooooooooooo, nos vemos tucuman(espero que sea una frase literal y cercana), saludos desde una provincia......(mejor no incluyo adejetivos descalificativos), desde san juan, digamos no mas.
Uh, me parece que demasiado largo el comentario, bueno ya ven porque apruebo las pruebas, 100% sanata
jaja... les presento a dario de San Juan, lo conocimos en un viaje al que fuimos a un congreso de estudiantes preuniversitarios... vean lo filosos que son...
Un abrazo! y gracias por comentar!
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